
Los cuadros siempre han tenido una gran importancia en la decoración, y a menudo un buen cuadro, acertadamente colocado, contribuye a animar una habitación y a infundirle una mayor vida. Lo ideal es que las pinturas sean originales y de buena calidad, pero cuando esto no sea posible siempre lo sera adquirir una buena reproducción, en cuya técnica se ha adelantado tanto en los últimos años que pueden conseguirse reproducciones muy fieles de las obras maestras de todos los tiempos.
Naturalmente que los marcos deberán estar proporcionados en su estilo y color al de los muebles de la habitación. Por desgracia suele observarse con cierta frecuencia como muy buenas pinturas de época desentonan en estancias amuebladas con un criterio actual a causa de sus marcos sobredorados recargados de adornos. Esto puede ser solucionado sustituyendo dichos marcos por otros mas en consonancia con la habitación en que se exhiben.
Hay diversos criterios acerca de la distribución de los cuadros en las paredes, desde el simétrico, que es el mas tradicional y el mas socorrido, hasta el de cubrir todo el lienzo de la pared por una grana acumulación de pinturas y grabados. Esto dependerá de diversas circunstancias y, antes de colocarlos de manera definitiva, sera difícil calcular su efecto en conjunto de la decoración, ya e lo que puede sentar agradablemente en nuestro dormitorio particular o en nuestro rincón de estudio no convendrá, colocarlos en la sal o el comedor.
Por suerte este campo de la decoración o la ornamentación del hogar nos da pie para una actividad casi ilimitada en el transcurso de nuestra vida y lo que ya se sabe servirá de base para nuevos conocimientos en la materia. Muchas sugestiones sobre estos temas pueden encontrase en las revistas especializadas, siempre cuidadosas de ofrecer a sus lectores las innovaciones que incesantemente se suceden en tan fértil y sugestivo campo.