
Es indudable que la mejor manera de estudiar las constelaciones, y las estrellas que las forman, es mirando al cielo; pero, de cualquier manera, hay que valerse de un mapa para poder reconocer las posiciones y los nombres que las identifican.
Lo primero que se debe hacer es orientarse bien, para lo cual hay que señalar los puntos cardinales. Luego se coloca el mapa celeste sobre la cabeza, orientándolo de igual manera. Basta reparar para ello en los puntos cardinales que se señalan en los mapas. También hay que tener en cuenta la fecha y la hora en que se efectúa la observación. No se olvide que, durante las horas nocturnas, las estrellas experimentan un notable desplazamiento, generalmente desde el Este hacia el Oeste.
Otro detalle que debe considerarse cuando se quiere reconocer en el cielo a una constelación señalada en el mapa, es el cambio de dimensiones. En cuanto se reconoció a una determinada constelación, resulta muy útil tomarla como referencia para situar a las demás. Comparando las distancias que separan a las estrellas en un mapa, se puede aproximadamente, comparar las distancias angulares sobre la bóveda celeste.