
Cuando, en la era neolÃtica, el hombre disponÃa de hachas de pedernal, no espero a encontrar troncos caÃdos. Seguramente un dÃa uno de aquellos cazadores nómadas uso el hacha para talar un árbol y construirse el mismo el puente que le permitirÃa llegar al bosque en donde abundaba la caza.
Otro dÃa colocarÃa varios troncos sobre las rocas que sobresalÃan en las aguas de un rio y construirÃa asà un puente mas largo.
Finalmente, trenzarÃa lianas y ramas largas y finas para construir en las selvas tropicales, los primeros puentes colgantes.
AsÃ, de esta manera, imitando a la naturaleza, combinado con ingenio troncos, piedras y ramas, el hombre comenzó a construir puentes. Es probable que por el hecho de ser nómades, es decir gente sin refugio fijo, que se trasladaban constantemente de un lugar a otro en busca de alimento, los primeros grupos humanos construyeron puentes antes que viviendas.
Luego cuando surgieron las primeras tribus con residencias mas o menos fijas, les fue necesario construir puentes mas permanentes, capaces de resistir mas tiempo y mas peso.
De generación en generación, aquellos hombres primitivos se fueron transmitiendo sus descubrimientos y experiencias; hicieron pruebas y mas pruebas, y poco a poco lograron construir puentes mas seguros y útiles.