
No es exacto que la luna produzca las olas del mar; lo que hace es atraer hacia si las aguas de los mares a medida que la tierra gira sobre su eje, y como el mar se mueve en forma de olas debido a la influencia del viento, también las mareas crecen y menguan de esta forma.
Podría creerse que el agua de los ríos podrían comportarse como la de los mares, y no cabe duda que tanto los mares, como cualquier otra masa liquida, e incluso la misma corteza terrestre, experimentan la fuerza de nuestro satélite. Pero el mar es profundo y, por lo tanto, hay en el suficiente cantidad de agua para que pueda producirse ciertas deformaciones, debidas a la atracción de la luna, que originan las mareas visibles.
En cambio el agua de los ríos es muy poco profunda en comparación con la del mar. Pero cerca de la desembocadura de la mayoría de ellos, las aguas van hacia arriba o hacia abajo, según crezca o mengue la marea. Así, la influencia de las mareas se nota en ríos a varios kilómetros de distancia, de su desembocadura.