Como combustible empleado para el funcionamiento de motores, tanto marinos como terrestres, el petróleo presenta grandes ventajas sobre el carbón. En primer lugar es fácil de manipular, mientras que el carbón es sucio y ocupa mucho mayor espacio.
El carbón hay que transportarlo por barco, tren u otro medio de carga, mientras que el petróleo circula por tuberÃas, llamadas oleoductos, movido por potentes bombas escalonadas en si largo recorrido. Además y debido a su condición de lÃquido, el petróleo puede ser fácilmente almacenado y extraÃdo luego de los depósitos. Esto implica una gran economÃa de tiempo y trabajo, y para el consumidor un menor costo.
Cargar carbón a bordo de buques resulta una tarea sucia y pesada, en cambio es mucho más fácil llenar los tanques de un barco petrolero, debidamente protegidos contra incendios, no precisando para ello mas que unas simples tuberÃas.