Si el jabón fuese todo él de grasa, no haría desaparecer de nuestras ropas las manchas de esta sustancia. La grasa que contiene el jabón no es precisamente lo que limpia. Por eso, si exceptúa los jabones destinados a la limpieza de nuestro cuerpo los demás no contienen grasa.
Es cierto que el jabón se fabrica con grasa; pero en el transcurso de su fabricación, una parte de las moléculas de aquella se combina con los metales sodio y potasio, presentes en la sosa y la potasa, y de este modo queda formado el jabón.
El jabón disuelto en el agua forma una mezcla que, en especial cuando esta caliente, disuelve la grasa de los objetos y ayuda de este modo a desprenderla de ellos. Los jabones que mejor limpian son los que contienen gran cantidad de potasa o sosa. Estos "álcalis libres", pues tal es su nombre, aumenta la potencia limpiadora o detergente del jabón, porque descomponen las grasas de aceites, y facilitan de tal modo la operación de quitar sus manchas.