
EL imperio de los incas, que abarco el área oeste de América del Sur, Ecuador, Perú, Bolivia, parte de Chile y el norte de la Republica de Argentina, tuvo su centro neurálgico en la ciudad de cuzco y se caracterizo por su alto desarrollo político, social militar y económico, sustentado y facilitado por una eficaz de red de comunicaciones. El inca, Hijo del Sol, era el jefe supremo y su sociedad se dividía en clases jerarquizadas que practicaban una religión politeísta. La arquitectura, la elaboración del calendario y el sistema decimal, la excelente calidad de su artesanía y sus practicas medicas de notable especialización, expresan con calidad el nivel de desarrollo cultural y científico alcanzado por un pueblo que comenzo su decadencia con la llegada de los españoles (1532) comandados por francisco pizarro.
Cuzco era el centro político y administrativo del Tahuantinsuyo o Incario. La ciudad estaba defendida por solidad murallas ciclópeas y se dividía en cuatro distritos. Aneja a ella se levantan las fortaleza de Sacsahuaman.
Centrado en las elevadas altiplanicies andinas el Incario vivió en buena medida a espaldas del mar.