
El desarrollo del individuo a través de una serie de etapas que van de la infancia a la vejes, es el factor utilizado por muchas sociedades para establecer también distinciones y roles (papel que se asigna a los individuos).
Una de las divisiones más evidentes, que en muchas sociedades da lugar a ceremonias, es el paso a la edad adulta. A menudo, ni los niños ni los adolescentes son miembro de pleno derecho de la sociedad. La posición de adulto se adquiere tras el matrimonio o con el primer hijo, e implica la posición de ciertos conocimientos y la celebración de rituales. Por otra parte, los ancianos suelen gozar de privilegios, como sucede en ciertas tribus de Australia. Como mínimo son siempre consultados y respetados.
En sociedades de África Oriental, la edad es el elemento fundamental para la constitución de la mayoría de los grupos que forman la estructura social. En dichas sociedades existen grados de edad a través de los cuales pasan todos los individuos; por otra parte, en ocasiones existe también lo que se denomina clases o grupos de edad, es decir, grupos que tienen nombre, emblemas y ornamentos definidos, y a los que se accede generalmente por el hecho de participar en la misma ceremonia de iniciación. Toda clase de edad pasa conjuntamente por los diversos grados que cada sociedad distingue, y cada etapa distingue unos derechos y unas obligaciones. El tránsito de una etapa a otra está marcado por ritos.