Dos personajes se disputan la paternidad del nombre de este mes. Uno es la diosa Juno y el otro un altivo romano llamado Junius. Hay divergencia de opiniones sobre el nombre de este mes, que unos creen consagrado a Junius y otro, la mayoría, a la diosa Juno, recibida por los romanos del Olimpo griego.
Esta gran divinidad femenina era reina del cielo y esposa de Júpiter. Su trono de oro estaba junto al de sus esposo. Todos los dioses le rendían homenaje cuando se presentaban en el trabajo divino. Su cólera era terrible, y cuando se agitaba en su trono hacia temblar al Olimpo entero. Tenia poderes superiores, por virtud de loas cuales ejercía dominio en los fenómenos celestes, producía el trueno, desencadenaba los vientos y mandaba a los astros.
Es sus horas de esparcimiento le gustaba vagar por los bosques sagrados en un caprichoso carro romano que llevaba uncidos unos magníficos pavos reales.