
La sociología considera que las conductas desviadas son el resultado de un conflicto entre las normas sociales imperantes y los roles asignados a los individuos. Para la definición de estas situaciones, el sociólogo emplea el termino anomia, introducido por Durkheim. El término designa una situación en la que existe un conflicto de normas que impide a los actores sociales orientar con precisión su conducta. La existencia en muchas situaciones sociales de diversos valores y normas morales obliga a los individuos a tener que elegir entre ellas; este hecho puede originar conductas desviadas que a nivel colectivo pueden traducirse en situaciones de desorganización social. La familia inmigrante proveniente de una zona rural, obligada por razones económicas a abandonar su cultura y sus tradiciones de origen para asentarse en los suburbios de una gran ciudad industrial, se encontrara frente a un conflicto de este tipo al tener que adaptarse a las normas y valores morales de una sociedad urbana, contradictorios en muchos casos con sus valores de origen.
En general, la anomia surge como consecuencia de la discrepancias entre las necesidades de los individuos y los medios que le ofrece la sociedad para resolverlas. Ya se ha dicho que estas situaciones pueden conducir a conductas desviadas, marginaciones, frustraciones o rebeliones. Fenómenos tales como el conflicto generacional, las drogodependencias y evasiones de todo tipo, desde movimientos juveniles, hasta religiosas esotéricas, representan otras tantas facetas de la misma cuestión.