
Con la aparición del sedentarismo, vemos aparecer las primeras aldeas o viviendas. El ciclo de los cultivos obliga al hombre primitivo permanecer en lugares próximos a los mismos, para velar por la abundancia de la de la futura cosecha.
Los primeros poblados prehistóricos que la arqueología ha exhumado estaban formados por casas dispuestas irregularmente. En ocasiones, aparecían rodeados por una zanja o empalizada. El poblado de Jericó (Palestina) estaba protegido por altas y fuertes murallas. Los materiales empleados para la construcción de estas rusticas viviendas variaban según las distintas condiciones climáticas y los materiales disponibles. La forma de la vivienda variaba igualmente; la vivienda de planta rectangular o circulas es la mas representativa de este tipo de poblados. En cuanto a los materiales de construcción podían ser de piedra, madera, barro, juncos, paja y otros vegetales de poco peso, idóneos para las cubiertas o para ser mezclados con el barro, al que proporcionaban una mayor consistencia.