
De un modo u otro, toda la vida animal depende de las plantas. Únicamente estas pueden elaborar las moléculas de carbono, los azucares y aminoácidos necesarios para la vida. Muchos animales se alimentan total o parcialmente, de plantas, y a su vez otros lo hacen a expensas de ellos. Estos últimos reciben la denominación de carnívoros (comedores de carne) y, al contrario que los herbívoros (comedores de plantas), siguen y cazan a su presa, a menos que, por azar la encuentren ya muerta.
Debido a la relación entre plantas y animales, los carnívoros tienen una dieta mas limitada que los herbívoros y, por lo tanto, su numero es menor. Esta regla general se puede comprobar prácticamente en muchos tipos diferentes de hábitat. Todo pescador sabe que, aunque abunden los diminutos ciprinos en un rio, es probable que haya pocos lucios. Lo mismo puede decirse del numero relativo de zorros y conejos en una región de caza. Dicho de otro modo, los predadores deben estar al final, o casi al final de una cadena alimenticia, en la que gran parte de la energía, tomada originalmente de las plantas por los herbívoros, se ha consumido ya en el proceso de mantenerles vivos. Una razón mas es que los predadores deben poner cuidado en no exterminar a todos los animales de una especie que les sirve de alimento; si el lucio se comiera a todos los ciprinos se acabarían estos, ya que no podrían reproducirse, y aquel perecería de hambre.