
En la sensibilidad barroca se aprecia una tendencia espectacular hacia lo decorativo, un abandono de las reglas de la estética clásica, una búsqueda de originalidad a toda costa, un predominio de la fantasía sobre la fiel representación de la realidad, una exposición minuciosa de la psicología humana y un gusto desmesurado por la ampulosidad.
Tradicionalmente se denomina "Barroco" al periodo que transcurre desde 1600 a 1750. La especial actitud estilística que caracteriza el arte barroco alcanzo su momento de madurez en Italia hacia 1630 y se desarrollo en los cuarenta años siguientes a partir de este momento se difundió por todas las naciones de Europa, adquiriendo particular importancia en España y en las ciudades Hispanoamérica.
El arte barroco jugo un papel importante en los conflictos religiosos de este periodo. Frente a la tendencia protestante a construir los edificios para el culto de una manera sobria y sin decoración, la iglesia católica usara para sus fines litúrgicos la grandiosidad y la complejidad barrocas. En este sentido se puede afirmar que el barroco es la expresión estética de la contrarreforma.